Repuntan hechos de violencia en Acapulco

El llamado paraíso de América está atrapado en una estela de violencia y homicidios dolosos, derivado de la guerra que sostienen grupos vinculados con el crimen organizado por la disputa del territorio, ante la incapacidad de los tres órdenes de gobierno para frenar el deterioro social y llevar ante la justicia a los protagonistas de la incidencia delictiva.

A pesar que todos los días la mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, que preside el gobernador Héctor Astudillo Flores, da a conocer el comportamiento delincuencial y se afirma que los delitos van a la baja, contrasta con la realidad que viven diariamente los habitantes del puerto de Acapulco.

Ejemplo de lo anterior, fue la noche de violencia de este jueves por la noche y parte de la madrugada del viernes, que vivió este destino de playa, cuando un grupo de hombres armados incendiaron alrededor de 13 negocios, 11 de ellos en Caleta, otro local fijo y tres ambulantes a la altura de la nave de pescados y mariscos, en el mercado Central, así como una estética en el Centro y un vehículo quemado en la colonia Bella Vista.

Esto pese a los operativos de seguridad que se implementan con apoyo del personal del Ejército Mexicano y la Marina Armada de México, que de manera permanente se suman a los esfuerzos de la Guardia Nacional, Policía del Estado y Policía Municipal, para combatir a los grupos delincuenciales que mantienen de rehén al puerto de Acapulco.

Los comerciantes, quienes, por obvia razón omiten sus nombres, aseguran que el asedio que sufren por parte de los delincuentes es cotidiano, pues tienen que pagar la extorsión o caso contrario los asesinan o les queman sus negocios, como ocurrió la noche del miércoles y madrugada de este jueves.

Los afectados, en silencio y maldiciendo por la bajo, llegaron a rescatar algún artículo que no haya sido devorado por el fuego en sus locales, con la ayuda de sus compañeros de oficio, quienes se limitan a expresarles su solidaridad y para darles acompañamiento en su demanda de ayuda a las autoridades.

Para ellos no es opción presentarse a denunciar las amenazas o el pago por derecho de piso que tienen que cubrir para poder trabajar, porque es tanto como sentenciarse a muerte, en virtud de que algunos elementos de las corporaciones de prevención del delito, están infiltradas por los grupos delincuenciales.

Esto, explica porque los autores de toda esta violencia no son capturados y se mantienen en total impunidad, quedando a merced la población de sus arbitrariedades y hechos de violencia, que no solo abarca la quema de negocios, vehículos o casa habitación, sino homicidios dolosos, incluidos los feminicidios.

Líderes de comerciantes establecidos y semifijos, coinciden que viven entre el miedo y la zozobra, porque no tienen ninguna garantía de seguridad, la ausencia del estado de derecho es notoria y quienes salen a ganarse el sustento diario, lo hacen bajo su propia responsabilidad y con el riesgo de no regresar vivos con sus familiares.

Por lo pronto, el encargado de despacho de la Secretaría de Seguridad Pública, Javier Rivas García, aceptó que detrás de los incendios de más de 13 locales comerciales en la zona de Caleta y el Mercado Central, fueron provocados por grupos antagónicos de la delincuencia organizada.

Sin aceptar el fracaso de la prevención del delito en la ciudad, se ha limitado a realizar un recuento de los daños y nunca presentó una estrategia para replantear el esquema de seguridad, para no solo prevenir de a de veras los delitos, sino de hacer detenciones de quienes han hecho imposible vivir con tranquilidad en Acapulco.

Porque la violencia no cesa y no es la única jornada de violencia que se padece en la ciudad, el Sol de Acapulco informó de manera oportuna los sucesos ocurridos en marzo durante cuatro días, 6, 7, 8 y 10, en el que hombres armados provocaron incendios en al menos seis locales comerciales, en hechos distintos, quemaron tres vehículos, dos de ellos camiones urbanos; ocurridos en el mercado Central, Tepito, en la calle Ignacio Vallarta, colonias Ampliación Santa Cruz y Bella Vista.

Al igual que los ocurridos este 21 y 22 de abril, no hubo detenidos y hasta la fecha los afectados siguen a la espera de la ayuda de las autoridades, para poder reactivar su única fuente de ingresos, pero ha sido como predicar en el desierto.

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